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(no subject)

¿Es o no es el vampiro más carismático, encantador, divertido, irreverente e iconoclasta del mundo?

Hay que amarlo,no puede ser de otra manera. Y no me canso de escuchar esta arenga, sus ansias de salir y "matar algo", sus gestos, sus matices en la voz...



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De cómo me enamoré de Burt Lancaster

Todas las tardes, en una de las cadena autonómicas, hacen una plícula del Oeste. Creo que llevan como diez años poniéndolas, y como no es posible que existan tantas, no hacen más que repetirlas hasta la saciedad.

Algunas son deleznables, recuerdo una alemana que aún me tiene estupefacta. Pensaba que las españoladas almerienses eran malas,pero la teutona era de juzgado de guardia, incluso me parece recordar un sioux rubio, pero no me hagáis caso, y el protagonista, vista su expresividad, era un espantapájaros que encontraron en una huerta perdida, por lo menos.

Otras son de las "buenas", o yo considero buenas, vamos. Y el viernes pusieron una de las buenas, una que me hizo recordar porqué me enamorisqué de Burt.

Tengo que confesar que nunca fue uno de mis actores favoritos, creo que abusaba de su sonrisa profidén en muchas películas, de sus acrobacias circenses...En "Veracruz", me dí cuenta del tipazo que se gastaba el tío, demasié, pero en "Los que no perdonan", en esa, me enamoré.

Os contaré por encima la trama: Respetada y respetable familia ganadera formada por la madre viuda , tres hijos y una hija. El hijo mayor Ben (uséase, Burt)es muy protector con todos, pero especialmente con la hermana, Rebeca. A mitad de película sale a colación que la chica es de origen indio, con el revuelo que eso supone. Una tribu india cercana viene a recuperar a la chica, con toda educación y buenas maneras, Ben se niega, e incluso para que no haya punto de retorno, hace matar a uno de los parlamentarios.

Rebeca llora porque sabe que eso significa la muerte para todos. Ella, es la encantadora y preciosa Audrey Herpurn, se vuelve, sollozante a Ben y le dice: "¿Por qué, por qué tenéis que morir todos por mí?"

Y entonces Ben levanta sus toscas manazas de vaqueros, ásperas, duras, requemadas y curtidas, y con una delicadeza y una sensibilidad extrema coge la deliciosa y exquisita cara de Rebeca, susurrando: "Mi pequeña...mi pequeña piel roja" , y la mira con tanto amor, que ya no tiene que decir ni una palabra más y la envuelve en sus brazos y la hunde en su pecho, casi haciéndola desaparecer en su corpachón.

Ay, Burt, con esa escenita, me ganaste para siempre.
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Mi muy personal comentario de "PD I Love You" (II)

53,00 buscando a James desesperadamente.

55,12, James sale chechimente de un coche, chechimente acompaña a Hillary hasta una agencia de viajes, desgraciadamente todo es chechimente breve.

Las tres chicas, Hillary, Fibi y Gina se van a la Irlanda de Gerald, paisajes preciosos pero nada de James en mucho rato, me temo. ¿Qué pasa en Irlanda? Conocen a un mocetón irlandés, William, que está muy bueno y al que se le verá el culo y Hillary no podrá resistirse y se acostará con él y resulta que era amigo íntimo de Gerald. Os enteraremos que Gina está embarazada, pero James no lo sabe aún y que Fibi se va a casar, pero no sé con cuál de sus ligues. William, como todos los Williams, es encantador, por cierto.

66,24 añoro a James y sus espectaculares escenas de 2 segundos.

72,20 ¿James, estás ahí? ¿Vas a salir, prechiocho o apago el ordenata ya?


Hillary recuerda su primera conversación con Gerald, paisaje precioso, chico mono, conversación bastante gili y ñoña, la verdad.

92, 23 Hillary vuelve a casa, empieza a buscar trabajo y ATENCIÓN, ATENCIÓN, se oye la voz del difunto que le dice algo así como que los vampiros no existen y se ve una cartulina donde ella ha puesto los pro y los contra de ser…VAMPIRE SLAYER…¡en serio!

Para no hacerlo más largo:

- la nena se hace diseñadora de zapatos, uno de sus fetiches recurrentes en toda la película.

- le hace los zapatos de boda de Fibi


- sale con Connick a cenar pero ella no le quiere y él se va.

- Va a llorarle a mamá Bates que está genial y esta le da la última carta.

- Navidad: sale de nuevo con Connick, le da a leer al última carta donde Gerald se despide, se besan y se dan cuenta de que no sienten nada especial y son solo amigos.


- Empiezan a fallar los subtítulos y no me entero de mucho, pero por las escenas, deduzco. Deduzco que no me entero de mucho.

- Fotos de la boda de Fibi, se ve una de James abrazando y besando a una embarazada Gina.


- Más fotos, la vida sigue, vemos a Hillary con una tienda propia de zapatos de lujo, a James con Gina y un bebote.

- Hillary lleva a mamá a Irlanda, se encuentran con el macizo William, conocen al papá del macizo William, al ver al papá del macizo William, la mamá de Hillary se queda traspuesta, los cuatro se miran y hablan, no sé de qué, recordad lo de lso subtítulos que fallan, pero deduzco que aquí hay tomate.

Fin.
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Mi muy personal impresión sobre "PD: I Love You" (I)

Lo primerísimo de todo, si he visto la peli es por James, claro, porque ni el tema (muy lacrimógeno) ni los otros actores son de los que me entusiasman o mueven a ver un film suyo. Y no porque sean malos, es que me da igual verlos que no. Salen Hillary nosequé, actriz con dos o tres Oscars y todo, Gerald Nosecuantos, el de los 300 o 400, menos musculoso y menos digital, es mono y está muy divertido en un gracioso y torpón streap-tease que hace. Sale Phoebe (Fibi, para entendernos) de Friends, haciendo de Phoebe, está graciosilla, buscando descaradamente novio o ligue, pero Fibi es un personaje que me cansa y la verdad, hace lo de siempre ...Luego una tal Gina Morrosoperados , creo, de lo más exuberantes, los morros. Esta chica hacía de pelandusca en otra peli que ví hace siglos y siempre la asocio con ese papel de putón verbenero, pero aquí está muy comedida y, además, le ha tocado la lotería porque hace de.......tachán, novia de James. ¿Quién más? Ah, sí, Bates, genial, como siempre, haciendo de mamá de Hillary, dueña de un pub y un actor, que encuentro feísimo, Larry Connick, Jr, creo que es un famoso cantante en su país, no sé, pero una vez lo ví haciendo de psicópata y desde entonces, es que no puedo con él, no importa el papel que haga, le veo hasta cara de loco desquiciado. Este chico hace que huya del cine y todo. Si alguien quiere saber los nombres de los actores correctamente y el papel que hacen, pues seguro que hay por ahí más información.

Voy a contar la peli, a mi manera, así que si alguien tiene intención de verla, que no me lea o se enterará que el asesino es....el concuñado del suegro.

Hillary y Gerald llegan a casa peleando y se pasan así 6 minutos, luego se reconcilian. Vale.

Minuto 11,42, en los créditos sale su nombre........¡¡¡¡¡¡James Marsters!!!!!!!!!!!!!!!!

13,10, pub irlandés de la mamá, resulta que Gerald se ha muerto y van a hacerle un velatorio, a la manera irlandesa. Hey, está James, que abraza a Fibi y abraza a uno y a otro, a un montón, tío, yo también quiero un abracito. Luego se le ve de vez en cuando al fondo, está mono, la verdad, incluso lo enfocan un momentillo. Está tristón, Gerald era su amigo, supongo, porque no explican nada y Gina a su lado, le toca la cara, le toca la mano, le toca. Sí, hija, sí, aprovecha. James se levanta de su taburete, llena un vaso y brinda por su amigo.

Fiestorra de velatorio, mucho gentío, Fibi busca ligue, Larry busca rollo con Hillary, yo busco a James...sí, ahí está, contando una anécdota, sonríe, está tan churri, su barbillilla, su sonrisa, su voz (la estoy viendo en V.O.) sus ojitos, sus morretes incorporados (aprende Gina). Y me cortan el discurso de James ¿Para ver qué? Para ver a Hillary y mamá fregando vasos o algo. ¿A alguien le interesa ver a Hillary y mamá fregando vasos o algo, en vez de ver a James todo mono? Pues eso.

19,20 James sale de escena hasta el 26,01, si alguien quiere ver a Hillary echando de menos a su marido, sin salir de casa y echa unos zorros, que vea la peli.

26,01 James entra en acción, hola, chato, te echaba de menos, le enfocan bastante, ¡hasta le enfocan directamente cuando dice una frase! Va de negro, con un pulserón muy sexy, no se le ven mucho las manos, así que no sé yo si también lleva anillacos. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Chinturón, lleva un chinturón puramente Chpike!!!!!!!!!!!! y se le ve el cuerpechete y se sienta junto a Gina y le pasa el brazo por los hombros, Gina, te odio, tiparracaaaaaaaaaaaaaaaa, hacen manitas, pedorraaaaaaaaaaa, que envidia te tengo, mala pécora.

Si a alguien le interesa, James lleva el correo y hay una cinta grabada de Gerald, donde da instrucciones a Hillary para gobernarle la vida y dice: "Chicas, marchaos de fiesta y dejadme con James" A lo mejor ahora viene una de las escenas que han cortado de James, no sé, porque ya no se le ve hasta el minuto....

31,41 en pub con todas las chicas, juegan a las adivinanzas, medio segundo, vaaaaaaaaaaaaa, quiero más. No hay derecho, porque me quitan a mi chico para ponerme un buen rato al Connick de mis pesadillas, con Hillary que sale muy fea y resacosa y paso de estos dos.

¿James, estás ahí?

37,45 Me aburrooooooooooooooooooooooooooo

40,56, escena de karaoke, Gerald canta, James entre el público, vitoreando, cantando también, guapo, feliz, contento, James, corachón, chube al echchenario, pliiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiis. Tengo la sensación de que Gina, siempre a su lado, la pedorra, le pide que suba a cantar, ¿Gina, te he dicho cuanto me gustas?, pero James, por exigencias del guión, grita,"Que cante Hillary", como si me interesase que cante Hillary, no, nene, no. Mientras ella canta, Gerald se sienta junto a James y aunque la mira a ella, le mete mano a él, con la excusa de que son amigos. James, se deja, saca la lengüecita y Gerlad se desbarata, le pone una cinta en la cabeza, lo coge de la nuca, lo toquetea, sí James, tú, ve provocando al personal.

44,18, James con bolsas en la calle con Gina y Hillary, no sé de qué hablan, miro al niño y sus pulserones y su andar chechi y su paquetón y poco más. Poco después Fibi le dice que (ella) tiene todo el derecho a mirar los culos de los tíos. Me parece muy bien. Fibi dice que James es muy sensible con el tema de los culos, porque el suyo (el de él) es plano. Me parece muy mal. James, enséñale el culo a Fibi , anda, demuéstrale por qué nos tiene encandilaítas a unas cuantas millones de berracas y, de camino, alegra un poco la pavada de película.

Quitan a James para poner a Hillary berreando desafinadamente, vaya por Dios. Connick sigue intentando ligársela y me da miedo, James, sálvame, rescátame.
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Mood

Pues ya tengo mis Currents Moods Spangelianos, una prechiochidad, gracias a la labor infatigable y a la generosidad sin límites de Demonio (sí, quiero que te pongas rojísima. Si tengo un blog con una presentación que es una pequeña maravilla, con esa carita de Spike de "Destiny" que me rompe hasta el equinocio intercostal de puro gustirrinín, es gracias a ella, que se ofrece a embellecérmelo y yo, como la gran gorrona que soy, me dejo.

Gracias, cariño.

Me los pienso poner toditos todos.
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Negociaciones VII (fin)

SPIKE:

Oh, oh. Esto se pone más que interesante. Ángel ha estado más inquieto que un perro con pulgas desde que entramos aquí. He intentado calmarlo rascándole la nuca, pero no ha servido de mucho.

Ángelus se levanta en toda su estatura, ups, apenas llega al esternón del Patriloco, echando fuego por la boca y rugiendo con toda su potencia. Que es considerable. Pero el otro ni se altera.

“Vamos, Ángel. El caos es mi poesía, la guerra es mi pasatiempo, la intriga es mi debilidad. Pero los dos podemos salir beneficiados de esto. Puedo permitirme el lujo de dejarlo todo una temporada para dedicarme a otros…placeres”, y la sabandija me mira directamente el paquete y…oh, ahora entiendo lo que me quería decir mi Sire con su barbilla, yo había creído que le picaba o algo. “Hagamos un trato. Tú disfrutarás de la gloria que te proporcione este Pacto y yo disfrutaré de la gloria que me proporcione tu pequeño y rubio…GGGGGGgggggglllllll…”

No sé cómo lo hace. Juro que no lo sé. ¡Y estoy mirando! De pronto, Ángel salta, por encima del Patronazgo, vuela por los aires, coge una espada que hay colgada en la pared más cercana, gira en el aire y en el mismo movimiento, en una minidécima de segundo, como mucho, le corta la cabeza que cae rodando a mis pies, se oye un último gggglllll y el corpachón se derrumba, haciendo que la habitación se tambalee.

Miro a mi sire, miro el cuerpo, miro a mi sire, miro el cuerpo, miro a mi…

“¡Spike!”, grita y me saca de mi aturdimiento.

“Oh…vaya…”, me levanto y doy un par de golpecitos con el pie al cadáver. “Entonces…esto de la diplomacia…”

“Cállate”

“…y los acuerdos bilaterales….”

“Ni una palabra más”

“…y los pactos civilizados…”

“Cierra. La. Boca.”

Y para asegurarse de que no voy a abrirla en un buen rato, me coge de las solapas, me sube hasta sus labios y me mete la lengua hasta la garganta.

Nada que objetar.



FIN
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Negociaciones VI

ÁNGEL:

Esto no me gusta nada.

No me gusta este Patricio que no para de sobar a Spike. O de intentarlo, al menos.

No me gusta cómo nos ha situado, así que me levanto y me acomodo en un sillón desde donde puedo controlar hasta el menor de sus movimientos. Dios, es enorme y lo tiene medio aplastado. Spike parece muy vulnerable a su lado…y tan sexy, todo despatarrado, maldita sea. Sin dejar de vigilar al Xl’ug, le hago gestos con la barbilla para que se enderece.

¿Eh, los trámites de la tregua? Sí, claro, hemos venido a eso, después de todo, y saco el sobre que el Patriarca me confió y comienzo a hablar de objetivos y prácticas, soberanía y derecho, leyes consuetudinarias y tratos tácitos. Está claro que el tema no le interesa, porque juraría que cada vez que bajo los ojos para leer algo, él hace ojitos a Spike, pero lo hace de una manera tan sutil que no puedo atraparlo haciéndolo. Y si hago un espectáculo puede acusarme de querer boicotear este estúpido intento de tregua. Necesito tiempo, necesito reflexionar, y sigo hablando mecánicamente sobre la “aplicación de la inteligencia y el tacto en la dirección de las relaciones de las ramas independientes de un mismo clan”, mientras pienso que este lugar apesta, este tío apesta, todo este asunto apesta y son horrorosos esos cuadros de chuchos que hay colgados por todas partes y también hay chuchos de cerámica y armas extrañas, por todas partes, ahora que me fijo bien y sigo hablando del apestoso apartado b sobre las delimitaciones territoriales y antes de que me dé cuenta suelto un bramido y cambio de cara, porque el muy Apestoso le ha puesto la mano en uno de sus suculentos muslos, abiertamente, la veo ahí, claramente, apretando incluso, pero el Apestado le da unos golpecitos, sonríe calmosamente y dice que solo era un apoyo para levantarse, cojones era un apoyo, pero aprovecho que se levanta para ir a su escritorio para adelantarme, coger a Spike del brazo, tirar de él y sentarlo, no en mi regazo, aunque eso es lo que me gustaría, sino en el brazo del sillón que ocupo. Sólo entonces me calmo un poco.

El Patricio no dice nada de nuestro cambio de posición, me alarga algo así como tres carpetas llenas de folios con sus condiciones para acceder a la tregua. ¿Pretende que me los lea todos? ¿Ahora? ¿No deberíamos estar discutiendo, comparando, negociando, todo eso? Tanto papel me desborda. Literalmente. Quiero hacer esto bien, lo mejor posible, me he comprometido con el Patriarca. Pero tengo unas manos tan llenas de papeles que algunos se me caen al suelo. Tengo una cabeza que me da vueltas intentando sacar algo en claro. Tengo un childe travieso que aprovecha este preciso instante para vengarse de su momento de debilidad en la limosina y me está rascando la nuca…Mmmmm, sííííí, mmmm… Tengo a un poderoso y libidinoso jefe demoníaco al que se le cae la baba, y no lo digo figurativamente, cada vez que mira a mi childe. Y tengo una guerra a la que poner fin.

De verdad, no sé cómo me las arreglo para meterme en estos líos.

“Respecto a las infatigables perversidades de esas orgías…”, comienza el Patricio.

“Bonita familia,” le interrumpe Spike antes de que yo pueda siquiera pensar en actuar, señalando uno de los cuadros.

¿Familia? ¿Esa serie de chuchos sarnosos son la familia del Patricio? Dios, tengo la garganta seca y quiero salir de aquí. Como sea. No tiene sentido alargar esta situación ridícula e inútil.

“Dígame…”, comienzo, “¿Cree que llegaremos a alguna parte si seguimos con esto?”, y agito los papeles que, ahora sí, se desparraman a mis pies.

“En absoluto”, dice con toda desfachatez. “Nunca me ha interesado una tregua. Pero cuando supe que tú eras el negociador contratado, pensé que, a lo mejor, te acompañaba William…”, en realidad, pronuncia Wiiiiillllllll-llllllliiiii-am, la lengua obscenamente apoyada en los colmillos superiores. Ni de lejos resulta tan sexy como Spike cuando hace lo mismo, “…Pensé que no estaría mal escuchar de primera mano sus divertidas historias de Capri. Pero ahora que lo he visto en persona…estoy más que dispuesto a negociar una breve tregua…a cambio de algo, claro.”

“Claro”.
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Negociaciones V

SPIKE:

“¿Orgías en Capri? ¿Inagotable depravación?”, me susurra con voz de hielo mi Sire, taladrándome con los ojos.

Sí, vale, ese es un de mis sucios secretitos del pasado del que nunca le he hablado, precisamente porque no quería que se enterara. En serio, me enerva cuando saca a relucir su insoportable vena celosa ultraposesiva. No es que lo haga muy a menudo. Tampoco es que yo le dé motivos para ello, si vamos a eso, pero a veces, sin causa aparente, me parece a mí, esa vena explota.

“¡La culpa fue de Dru!”, susurro a mi vez para aplacarlo, “Ya la conoces, le gusta disfrazarse y figurar ¡Todo fue idea suya! Yo solo…”

Pero no puedo seguir porque el Patronazgo me coge de los brazos, me gira hacia él y comienza a palparme de tal manera que, en un primer momento, creo que me está cacheando en busca de un arma oculta. Lo cual es más que lógico. Pero cuando su mano se demora con sospechosa frecuencia en cierta parte, muy bien armada, todo hay que decirlo, como si quisiera sopesar su calibre, miro inquieto a Ángel para ver si se ha dado cuenta. Pero el Patrocinador es grande y se ha puesto entre los dos como una indestructible muralla y como sé lo importante que es este trabajo, esta misión, para él, no hago un escándalo. Actúo lo más diplomáticamente que puedo, me quito de encima los insistentes tentáculos de este peludo pulpo y rodeándole como una pequeña torre, me refugio detrás de Ángel.

“No, no llevo armas”, intento disimular, “Él tampoco”

Pero mi Sire se ha olido algo porque de su pecho empieza a surgir un poderoso rugido bajo que resuena por toda la habitación y no presagia nada bueno. Incluso aparecen los primeros bultos de la frente. No, nada bueno.

El Patronato se apresura a volverse a él, las dos manos extendidas: “Y no olvidemos al Eximio Ángel, Benefactor de la Infecta Humanidad, Excelso Negociador y Hombre-Demonio de Paz. Me colma de infinito orgullo tener el privilegio de entablar un posible pacto con tal Eminencia. Jamás hubiese aceptado de haberse tratado de otro Estadista”.

Las alabanzas ablandan, aparentemente, a Ángelus. No puede evitarlo. Al Maricón le encanta que le endulcen el oído. Es tan fácil de manejar. Un puchero y lo llevo a donde me apetece, unas palabritas bien escogidas y lo tengo comiendo de mi mano.

El Proscenio aprovecha la ocasión para cogernos del brazo y llevarnos a una zona más acogedora: un sofá y dos sillones rodeando una mesita llena de extrañas figuritas. No hay duda que a este demonio le encanta jugar con fuego, porque casi nos tira a los dos extremos del sofá y él se instala en medio, desbordando su mole de tal manera que Ángel y yo tenemos que inclinarnos adelante o estirar el cuello atrás si queremos vernos.

Esto no me gusta nada.
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Negociaciones IV

Satisfecho, Ángel vio cómo su childe se iba derritiendo prácticamente en el cuero. Era algo que nunca le fallaba. Sabía que, más tarde, se lo haría pagar, de alguna manera, pero desechó la idea de momento. Spike desmadejado y casi relamiéndose era una visión más que digna de contemplar.

Todo lo que le había dicho, entre grandes aspavientos y terribles maldiciones, era más que razonable, pero la tarea le resultaba embriagadora: poner fin a una guerra que duraba siglos. Ya estaba harto de guerras y muerte y sufrimiento. Merecía la pena el riesgo.

Y era el primer trabajo que les habían ofrecido en semanas.

Y se les acababa el efectivo.

Y, a pesar de las protestas y rabietas y palabrotas, Spike permanecería a su lado y si las cosas se ponían feas y tenían que huir, confiaba plenamente en la capacidad de su childe de encontrar la más insólita manera de escabullirse y ponerlos a salvo a los dos. Era un don, sin duda.

La limosina se paró, Ángel paró los dedos, Spike paró de ronronear.

“Spike…”

“Sí, seré diplomático, cerraré la boca. Que te follen”, gruñó.

“Quizás más tarde”, intentó aligerar el humor.

“Eres patético, ¿sabes? Lo más seguro es que salgamos de aquí, si salimos, con el culo escocido de tanta polla como van a meternos. Este Patriarca…”

“No, este que vamos a ver ahora es el Patricio de los Ba’wda… “

“Este Loquesea debe ser un hueso duro de roer, y no quiere la tregua. ¿Por qué, si no, te ha buscado tan encarecidamente el Patriarca? Quizás esta guerra le conviene, porque le proporciona todo tipo de beneficios. Si vive de la destrucción no va a aceptar, Ángel. Saldremos escaldados y jodidos, ya lo verás. Pero si eso es lo que quieres, entremos. Luego no te quejes si no podemos follar en años”.

El Patricio los recibió en un despacho no menos aparatoso y recargado, sin guardaespaldas, para alardear de poder y confianza en sí mismo. Se levantó majestuosamente del sillón que ocupaba y, sonriendo tibiamente a Ángel, se adelantó, ofreciéndole la mano. Pero las palmas nunca llegaron a tocarse, porque el Patricio echó una ojeada a Spike, medio oculto tras su Sire, sonrió mostrando todos los colmillos y abrió ampliamente los brazos hacia él, con el obvio propósito de ahogarlo, al parecer.

“¡William the Bloody, qué honor más inmerecido! Siempre he deseado, no, ansiado, conocerte personalmente desde que oí hablar de tus famosísimas orgías en Capri, imitando las de Tiberio…Llegaron a decirme que incluso las superaste con tu inagotable depravación…”

Mucho más tarde, cuando reflexionó sobre lo sucedido, Spike llegó a la conclusión de que fue en ese momento cuando las cosas empezaron a torcerse irremediablemente.
William1

Negociaciones III

SPIKE:

Mi Sire nunca se ha destacado por su perspicacia, precisamente. Es decir, se las apaña para no salir muy mal librado en algunas cosas, pero en otras, actúa como un perfecto subnormal. Como un perfecto subnormal con un pelo estúpido, claro. Es incapaz de ver lo que tiene delante de las narices. Debe ser toda esa gomina que se pone que se le filtra hasta el cerebro.

Es una trampa. El Patriarca le ha metido en una intrincada tela de araña, de la que no va a saber salir solo. Menos mal que me tiene a mí para salvarle ese culo gordo que tiene. Le dice palabras bonitas, le tiende un mamotreto de unas mil páginas y le manda a negociar con ese otro Patrocinio que debe ser una Bestia Parda. Y aquí está, mi tonto Marica, feliz y contento, sin comprender que, no importa como resulte esto, vamos a seguir perdiendo. Porque si consigue la tregua, todo será mérito del Patriarca y nosotros nos ganaremos el odio de los que no la quieren, que parecen ser la mayoría, por lo que me dijo ese tipo. Y si no la consigue, todo será culpa suya, y nos ganaremos el odio de los que sí la quieren, que son pocos pero poderosos.

Ángel es único para meterse en estos líos. Así se lo digo, gritando y gesticulando todo lo que me permite esta condenada limosina, que es más grande que nuestro apartamento, y que nos lleva inexorablemente a la que será nuestra muerte. La definitiva, quiero decir.

Pomposamente, Dios, cómo me cabrea a veces, me acusa de ser un descreído malpensado incapaz de ver las buenas intenciones de los demás. ¿Buenas intenciones? ¡Y una mierda! Pero antes de que pueda replicarle, Ángel usa su arma infalible. Extiende el brazo sobre el respaldo del asiento, con gesto descuidado, y empieza a alborotarme con las yemas de los dedos el cabello de la nuca, rizándomelo. Maldita sea, me tiene totalmente atrapado y lo sabe y empieza a hablarme de más diplomacia y tacto y colaboración de los sujetos y la minimización de las fricciones y blablablá blablablá con esa voz suave e íntima que sabe que tanto me gusta... ¿Y qué hago yo? ¿Le aparto la mano indignado y le rebato con una de esas agudas réplicas mías que lo dejan sin argumento? Noooooooooooooooooo, para mi gran vergüenza, me arrellano en el cuero y empiezo a ronronear, desvergonzadamente. Parezco el motor de un coche en marcha mientras él me encandila con el fomento de las relaciones amistosas, la necesidad de llevar a cabo una actividad esencialmente política y todas esas monsergas. Incluso llego a prometerle, ¡una vez más!, que seré un buen niño y me portaré bien.

Dios, ésta me la va a pagar.